







Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea. Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, Jerusalén, Idumea, Transjordania y cercanías de Tiro y Sidón.
Entonces Jesús encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una barca, no lo fuera a estrujar el gentío. Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo. Los espíritus inmundos, cuando lo veían, se postraban ante él y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.
«Orar con el corazón » © Permisos pedidos a fundación consuelen a mi pueblo
«Meditative Guitar» © Usado bajo licencia no comercial Creative Commons
Señor,
que yo piense lo que Tú quieres que piense,
que yo quiera lo que Tú quieres que quiera,
que yo hable como Tú quieres que hable,
que yo obre lo que Tú quieres que obre.
¡Esta es mi única aspiración!