







Jesús dijo a sus discípulos: «Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá».
«Ravel on guitar and ukelele» © Usado bajo licencia no comercial Creative Commons
Anda uno escatimando el amor,
como si por darlo fuera a agotarse.
Qué error de cálculo.
Qué estrechez de miras.
Qué pobreza de horizonte,
confundir el amor
con agua empantanada
sin comprender que es un río
más caudaloso
cuanto más lejos llega.
Atraviesa nuevas tierras,
incorpora otros afluentes,
que son amigos,
compañeros de viaje,
prójimos cuya sed saciaste un día.
Uno elige ser dique o cauce.
Pero de nada sirve embalsar el amor,
que es origen y destino,
flujo, movimiento,
viaje y encuentro.
(José María R. Olaizola, SJ)