







Queridos hermanos: Acercándoos al Señor, piedra viva rechazada por los hombres, pero elegida y preciosa para Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción de una casa espiritual para un sacerdocio santo, a fin de ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de Jesucristo. Por eso se dice en la Escritura: «Mira, pongo en Sion una piedra angular, elegida y preciosa; quien cree en ella no queda defraudado».
Para vosotros, pues, los creyentes, ella es el honor, pero para los incrédulos «la piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular», y también «piedra de choque y roca de estrellarse»; y ellos chocan al despreciar la palabra. A eso precisamente estaban expuestos. Vosotros, en cambio, sois un linaje elegido, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios para que anunciéis las proezas del que os llamó de las tinieblas a su luz maravillosa.
«Solo la voz» © Autorización de Beatriz Elamado
«Soul Gardener» © Usado bajo licencia no comercial Creative Commons
Por tu gracia, Señor,
seguiré avanzando.
Aunque me pesen los pies,
aunque me duela la espalda.
Aunque las inclemencias del camino
caigan sobre mí,
y el calor del sol me abrase,
o el frío me haga tiritar.
Por tu gracia, Señor,
seguiré avanzando.
Sabiendo que tú caminas a mi lado
y que, a pesar de las severidades,
pronto llegará el siguiente recodo
en el que tú y yo nos sentaremos a descansar,
y allí, entre bromas y risas,
como dos buenos amigos,
degustaremos la satisfacción de saber
que la jornada nos ha llevado
un poco más lejos de donde empezó.
Por tu gracia, Señor.
Por tu gracia.
(Ximo Cerdá)