







Tú seguiste paso a paso mi doctrina y mi conducta, mis planes, fe y paciencia, mi amor fraterno y mi aguante en las persecuciones y sufrimientos, como aquellos que me ocurrieron en Antioquía, Iconio y Listra. ¡Qué persecuciones padecí! Pero de todas me libró el Señor. Por otra parte, todo el que se proponga vivir piadosamente en Cristo Jesús será perseguido. En cambio, esos perversos embaucadores irán de mal en peor, extraviando a los demás y extraviándose ellos mismos.
Pero tú permanece en lo que has aprendido y se te ha confiado, sabiendo de quién lo aprendiste y que desde niño conoces la sagrada Escritura; ella puede darte la sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación. Toda Escritura inspirada por Dios es también útil para enseñar, para reprender, para corregir, para educar en la virtud; así el hombre de Dios estará perfectamente equipado para toda obra buen
«Lo nuevo ha comenzado» © Difusión libre cortesía de Nico Montero
Una voz que grita en el desierto,
que resuena en los valles,
y anuncia en las montañas,
que truena en las pampas
y se proclama en las ciudades.
La voz que prepara la Palabra,
y se reconoce medio no meta,
cauce no desembocadura,
comienzo, no llegada…
Y la voz se presta
para el mensaje veraz,
desafiante y comprometedor…
se hace dócil a la Palabra profunda,
íntima y con proyección.
Palabra única y absoluta.
Te necesitamos Palabra,
para que pongas en tensión nuestras vidas
y permitas el cuestionamiento…
para que veamos tantas incoherencias
y vislumbremos un cambio,
para que experimentemos nuestras inconsistencias
y humildemente, con la voz digamos:
«Palabra, eres imprescindible
en nuestros labios y en nuestras decisiones…»
(Hermana Viviana Romero)