Profeta

Hoy el profeta todavía se mueve por las eras tirando al aire trigo y paja. Pero ya se está formando la madera en el árbol, los clavos en la fragua, el esbirro en el poder y el odio en las entrañas. Cuando llegue la hora, estos demonios entrenados se abalanzarán sobre el justo desde todo el horizonte, y lo clavarán en los palos a las tres de la tarde. Por las llagas abiertas saldrá volando una muchedumbre de palomas danzando la libertad ante los ojos del espanto. (Benjamín González Buelta)