Las cátedras de los fariseos del siglo XXI
En los medios de comunicación y las redes, esas cátedras modernas, se han sentado los fariseos contemporáneos. A veces hablan de fe, pero no hay que imitar su actitud, pues lo que apuntan sus palabras lo contradicen sus hechos. No imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Insultan y no aman. Descalifican y no aportan. Condenan y no respetan. Ponen una exigencia de virtud y coherencia en los demás que luego ellos se saltan desde el momento en que empiezan a despreciar al prójimo. Todas sus obras las hacen para ganar el aplauso de los que son como ellos. Tienen sonoros nombres anónimos para convertirse en figuras populares. Quieren que se les cite y la gente los llame maestros.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestros Ni santos. Ni perfectos. Porque uno solo es el maestro, el santo, el que es perfecto. No presumáis de intachables, queriendo suplantar el lugar de Cristo. Si queréis pareceros a Cristo, sed servidores. Sed humildes. Haceros pequeños. Y entonces Dios os alzará.
(RV adaptación libre de Mt 23, 1-12)
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestros Ni santos. Ni perfectos. Porque uno solo es el maestro, el santo, el que es perfecto. No presumáis de intachables, queriendo suplantar el lugar de Cristo. Si queréis pareceros a Cristo, sed servidores. Sed humildes. Haceros pequeños. Y entonces Dios os alzará.
(RV adaptación libre de Mt 23, 1-12)