Señor del contraste
Señor del contraste y de los puntos extremos,
Señor de la pobreza y de los pies con callos,
Señor silencioso, Señor del encuentro:
¡aquí estoy! oí tu voz, oí tu susurro, y el eco de tu palabra bulliciosa.
Dame la valentía de abandonar mis murallas,
dejar que sanes mi mirada miope,
mi percepción insensible,
mis encierros egoístas.
Dame tus ojos para ver a Lázaro
y compartir con él no solo el pan que me sobra,
el tiempo que atrapo,
la risa que vuelvo exclusiva
y el abrazo que entierro.
Señor del contraste y de los puntos extremos:
que pueda encontrarte en los lázaros
que yacen afuera de mis murallas.
Sólo así, esta búsqueda valdrá la pena,
tendrá sentido,
y tu Padre, será también mi «Padre nuestro».
(Julio Portocarrero)
Señor de la pobreza y de los pies con callos,
Señor silencioso, Señor del encuentro:
¡aquí estoy! oí tu voz, oí tu susurro, y el eco de tu palabra bulliciosa.
Dame la valentía de abandonar mis murallas,
dejar que sanes mi mirada miope,
mi percepción insensible,
mis encierros egoístas.
Dame tus ojos para ver a Lázaro
y compartir con él no solo el pan que me sobra,
el tiempo que atrapo,
la risa que vuelvo exclusiva
y el abrazo que entierro.
Señor del contraste y de los puntos extremos:
que pueda encontrarte en los lázaros
que yacen afuera de mis murallas.
Sólo así, esta búsqueda valdrá la pena,
tendrá sentido,
y tu Padre, será también mi «Padre nuestro».
(Julio Portocarrero)