¿De qué va mi evangelio?
Jesús tocó el corazón de un hombre, que estaba encerrado dentro de sí mismo. Le abrió las puertas, y le enseñó a mirar al prójimo. Y ese hombre se sintió sanado.
Pero algunos que lo veían, empezaron a discutir sobre Jesús… Es que no lo ha hecho bien; es que hay que hacerlo a nuestra manera; es que su camino no nos convence; es que lo hace para que le aplaudan, para que le adulen, para que le admiren; es que es un demagogo… y así seguían en un debate interminable, pidiéndole gestos y milagros, y al tiempo poniendo objeciones.
Entonces Jesús les dijo: «Mirad, las divisiones internas sólo generan fracaso. La diversidad, la diferencia, la variedad están bien, pero tirarse los trastos a la cabeza por ellas no sirve para nada. ¿De qué va mi evangelio? De amor, de verdad, de justicia. Sólo eso señala al Dios del amor, de la verdad y de la justicia. Ese es el reino que ha llegado entre vosotros. Pelear por otras cosas sólo conduce al fracaso. El que quiera venir conmigo, trabajar conmigo, construir conmigo, que se dedique a eso: al amor, a la verdad y a la justicia. Y estará conmigo. Si no, está desperdiciando la vida…»
(RV, adaptación de Lc 11, 14-23)
Pero algunos que lo veían, empezaron a discutir sobre Jesús… Es que no lo ha hecho bien; es que hay que hacerlo a nuestra manera; es que su camino no nos convence; es que lo hace para que le aplaudan, para que le adulen, para que le admiren; es que es un demagogo… y así seguían en un debate interminable, pidiéndole gestos y milagros, y al tiempo poniendo objeciones.
Entonces Jesús les dijo: «Mirad, las divisiones internas sólo generan fracaso. La diversidad, la diferencia, la variedad están bien, pero tirarse los trastos a la cabeza por ellas no sirve para nada. ¿De qué va mi evangelio? De amor, de verdad, de justicia. Sólo eso señala al Dios del amor, de la verdad y de la justicia. Ese es el reino que ha llegado entre vosotros. Pelear por otras cosas sólo conduce al fracaso. El que quiera venir conmigo, trabajar conmigo, construir conmigo, que se dedique a eso: al amor, a la verdad y a la justicia. Y estará conmigo. Si no, está desperdiciando la vida…»
(RV, adaptación de Lc 11, 14-23)