Todos los días
A veces una mañana luminosa se transforma, de repente, en atardecida gris.
A veces se hace la oscuridad impenetrable en mi interior.
A veces todo es de noche.
A veces solo siento unas enormes ganas de llorar.
A veces pesa la edad más que el número de años.
A veces la soledad duele tanto… A veces.
En esos momentos, en los que todo se marcha de mi lado, tú te quedas.
Siempre estás ahí.
A lo mejor oculto en mi oscuridad, en mis nieblas, en mis lágrimas, en el peso de mis días…, en mi soledad.
Así que ahora, en este instante,
quiero decirte que sé que también estás
en esta atardecida,
en esta oscuridad,
en esta noche inacabable,
en estas lágrimas,
en estos años que me has regalado
y… que sé que nunca me dejas solo.
Tú lo dijiste:
«Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo».
(Jaime Foces Gil)
A veces se hace la oscuridad impenetrable en mi interior.
A veces todo es de noche.
A veces solo siento unas enormes ganas de llorar.
A veces pesa la edad más que el número de años.
A veces la soledad duele tanto… A veces.
En esos momentos, en los que todo se marcha de mi lado, tú te quedas.
Siempre estás ahí.
A lo mejor oculto en mi oscuridad, en mis nieblas, en mis lágrimas, en el peso de mis días…, en mi soledad.
Así que ahora, en este instante,
quiero decirte que sé que también estás
en esta atardecida,
en esta oscuridad,
en esta noche inacabable,
en estas lágrimas,
en estos años que me has regalado
y… que sé que nunca me dejas solo.
Tú lo dijiste:
«Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo».
(Jaime Foces Gil)