Inversión

Se acercaban a ti
como mastines hambrientos,
con preguntas como dentelladas
que no buscaban otra cosa
que desgarrar el amor
y la misericordia.
Y tú le diste la vuelta a todo.
De repente,
el acusado se convirtió en juez,
los acusadores se sintieron condenados,
la condenada se vio absuelta,
y su corazón,
rebosante de agradecimiento,
quedó para siempre ligado a ti.
Y todo esto lo conseguiste
sin inmutarte,
sin moverte,
pronunciando las palabras justas,
mientras seguías escribiendo
palabras de amor
sobre la arena.

(Ximo Cerdà)