La carrera
El corredor avanza,
pese al cansancio,
y al frío,
pese a la nostalgia
por lo que dejó atrás.
Corre hacia una meta
cargado de esperanza.
Lleva una antorcha
y a su paso
la luz atrae a otra gente
que se suma a la carrera.
No hay competencia,
sino comunión.
No es el más rápido
ni el más fuerte,
sí el más convencido.
Su determinación
es fe y es tarea.
Cuando su fuego
ilumina el mundo,
la belleza que muestra
le recuerda los motivos.
Sonríe, y sigue.
(José María R. Olaizola, sj)