La carrera

El corredor avanza, pese al cansancio, y al frío, pese a la nostalgia por lo que dejó atrás. Corre hacia una meta cargado de esperanza. Lleva una antorcha y a su paso la luz atrae a otra gente que se suma a la carrera. No hay competencia, sino comunión. No es el más rápido ni el más fuerte, sí el más convencido. Su determinación es fe y es tarea. Cuando su fuego ilumina el mundo, la belleza que muestra le recuerda los motivos. Sonríe, y sigue. (José María R. Olaizola, sj)