Coloquio con un padre de palabras difíciles

Señor, tengo que confesar que a veces, cuando te oigo decir según qué cosas, siento que en mis entrañas algo chirría, que algo se revuelve. Por eso hoy me gustaría pedir la palabra para protestar, para decir en voz alta que lo tuyo es una utopía sin pies ni cabeza; que con esos criterios no vamos a ninguna parte. Y sin embargo sé que tienes razón: a la injusticia no se la vence con la venganza; a la violencia no se la vence con el odio; a la extorsión no se la vence haciendo trampas; a los abusos no se los vence con sangre... Señor dame algo de la claridad de tu mirada para que pueda ver esa realidad que me envuelve, tan dura a veces, desde la óptica de “nuestro Padre”; dame la claridad de tu mirada, para aumentar mi lucidez frente a la dura realidad; dame la claridad de tu mirada para poder actuar con los criterios de nuestro Padre que desde el cielo mira con lucidez, ternura y mucho amor a sus hijos. Señor, que nunca anide en mí, el sentimiento de odio, de venganza ni de violencia. Señor Jesús: sí, dile a nuestro Padre, que yo deseo ser su hijo… (Pep Baquer sj)