Adaptación de Os 14,2-7

Así me dice el Señor. Conviértete, me dice, porque más de una vez has tropezado por tu pecado. Escucha a tu corazón, y deja que broten de él palabras de regreso. Tú dirás: “perdóname por lo que he hecho mal. Recibe con benevolencia lo que te digo con palabra sincera. No me dará sentido el dinero, ni la belleza, ni el poder. No sentiré la autosuficiencia de quien se siente superior. Tú, Dios, eres bueno”. Eso me dirás, dice el Señor. Y yo curaré tus heridas, responde. Te iluminaré para que vuelvas a mí. Te amaré más allá de méritos y propósitos, no soy un Dios enfadado contigo. Seré para ti como lluvia en la mañana, daré vitalidad a tus proyectos, energía a tus esfuerzos. (Rezandovoy)