¿Por qué?
Señor ¿por qué? ¿Por qué el dolor de los inocentes? ¿Por qué la muerte prematura? ¿Por qué, si nacemos para el amor y la vida, en ocasiones nos muerden la soledad y las pequeñas muertes cotidianas? ¿Por qué el huracán y la tormenta que se llevan haciendas y sueños? ¿Por qué el mal en el corazón humano, y a veces la calamidad en el entorno? ¿Por qué?
Ayúdame a tener la entereza de Job. Él, que ante lo incomprensible muestra confianza y se mantiene fiel. Ayúdame a comprender que la vida no es una promesa de bienestar permanente, sino el acontecer cotidiano, que a veces es una fiesta, pero otras veces pasa por tropiezos y dolores. Ayúdame a celebrar lo bueno y a llorar sin ira ni amargura cuando la vida se me complique. Como el buen Job.
(Rezandovoy)