Coloquio en el nacimiento de María

María, hoy me acerco a ti en la fiesta de tu nacimiento, con la alegría de poder llamarte con nombres nuevos: Portadora de Jesús, Embajadora de su presencia, Hueco vacío de ti misma e invadido por Él. Ayúdame a acogerle también yo, a hacerle sitio en mi vida, a reconocerle como el Dios-conmigo, a perder el miedo a que ocupe demasiado espacio. Tú me aseguras que Él llega a mi vida como amigo cercano, como caminante a mi lado que carga con mi mochila, sostiene mis fuerzas y comparte conmigo el agua de su cantimplora. Bienvenido sea. Quédate conmigo para que sepa abrirle las puertas de mi vida. (Dolores Aleixandre, rscj)