La oración del fariseo
Te doy gracias, Señor, porque no soy como los demás. Yo cumplo la ley, yo sé que soy bueno. Yo hago lo que te agrada. Yo rezo como un campeón. Voy a misa los domingos y fiestas de guardar. Cumplo hasta el último punto de la ley. Me atengo a lo escrito. El catecismo es mi manual de cabecera. No como todos esos, que cumplen a medias. No como tanto frívolo que quiere servir a dos señores. No como los malos cristianos, que se conforman con todo. Gracias por hacerme tan fiel, tan fuerte, tan capaz…
(Rezandovoy)