La oración del publicano

Señor, ayúdame. Ten compasión de mí, que soy una calamidad. Conozco tu evangelio, y sin embargo tantas veces no soy capaz de vivirlo. Amo a medias. Me descubro más egoísta que generoso. Más cómodo que arriesgado. Más incoherente que cumplidor. Pero tú, ayúdame, porque te necesito. Y yo sé que con mi fragilidad tú puedes hacer maravillas. (Rezandovoy)