Sí, gracias

Señor, ¿a quién vamos a ir? ¿A los vendedores del mundo a medida? No, gracias. ¿A los promotores de egos inflados? No, gracias. ¿A los especuladores de comodidades? No, gracias. ¿A los que argumentan con la fuerza y el miedo? No, gracias. ¿A los que convierten en cárcel la palabra efímera? No, gracias. ¿Voces fugaces? ¡Mil veces no, gracias! Mejor arriesgarse y seguir las huellas de quien con sus palabras abre ventanas a lo eterno. (José María R. Olaizola sj)