Solidaridad
Extender la mano para el otro
como si fuera a alcanzar
una estrella
o un lirio
o el entero perfume
de un bosque.
Extender la mano para el otro
en el gesto más puro y antiguo,
como se hunde un cántaro
en el pozo de agua profundas
conocidas y desconocidas.
Tocar con la manos el misterio del otro,
para entender el propio misterio.
Alcanzarlo en lo que posee
de diverso y espejo
y en su rostro descubrir
el propio rostro y la palabra
humanidad.
(Roseana Murray)