Solidaridad

Extender la mano para el otro como si fuera a alcanzar una estrella o un lirio o el entero perfume de un bosque. Extender la mano para el otro en el gesto más puro y antiguo, como se hunde un cántaro en el pozo de agua profundas conocidas y desconocidas. Tocar con la manos el misterio del otro, para entender el propio misterio. Alcanzarlo en lo que posee de diverso y espejo y en su rostro descubrir el propio rostro y la palabra humanidad. (Roseana Murray)