Memorias de Salomé
Solo muchos años después comprendí lo que había hecho. Solo muchos años después lloré por haberme dejado llevar. Por no haber plantado cara a mi madre. Por no haber comprendido que unos y otros estaban utilizándome. Por haberme dejado seducir por el aplauso y la admiración. Eso era lo que yo valoraba entonces. Que me admirasen. Que me aplaudiesen. Que me buscasen. Y no quise ver que un hombre inocente iba a morir por mi causa. Ahora sé que eso no es excusa. No puedo decir que no lo sabía. No puedo decir que no lo veía. Quizás debería haber mirado un poco más al mundo que me rodeaba…
(Rezandovoy)