Coloquio de los panes y peces

Señor Jesús, la gente está ahí, son una multitud, y tú, en medio, con los doce, también conmigo. ¿Por qué esa atracción, por qué tanta hambre, por qué tanto deseo de vida, por qué tanta soledad, tanta falta de esperanza, tanta frustración? Tu mirada al cielo nos da paz; tu bendición nos devuelve la esperanza; tus manos nos dan confianza. Y, ése ‘nuestro pan’ que tú partes y repartes nos alimenta y nos devuelve el sentido de vivir. Ahora, Señor, me quedo con mi cesta llena de la abundancia de tu pan. No es una carga sino una ilusión por seguir repartiendo tu pan, tu Vida, para que alcance a todos. Es mi pan que tú conviertes en tu pan para dar vida. Yo un simple transportista, un pequeño servidor, con el cesto lleno para repartir esperanza. Gracias Señor porque has depositado tu confianza en mí y porque quieres que de mí dependa que esa Vida, tu Vida entregada, llegue a todos.