Un salmo desde hoy
Dios mío, da tu juicio al gobernante, al diputado, al presidente, al juez, para que, inspirados por Ti, ejerzan su función con justicia, para que sean honestos en su trato a las personas más débiles. Que nuestras calles, nuestros institutos y nuestras empresas sean espacio de paz, y nuestras ciudades sean recintos de justicia. Que quien tiene poder defienda a los más humildes, y socorra a los hijos del pobre. Que, cuando tú habites en los corazones de los poderosos, la paz y la justicia se extiendan más allá de fronteras, de lenguas, de leyes y de papeles, por los cinco continentes. Que tu nombre sea eterno, y se cuente tu verdad y tu bendición en la prensa, en las redes, entre todas las razas de la tierra.