Sobre Isaías 2, 1-5
En el futuro, el monte donde se encuentra el templo de nuestro Dios
será el monte más importante. Allí vendrán muchos pueblos y gente de muchas naciones, y unos a otros se dirán: «Subamos al monte de Sión, al templo del Dios de Israel, para que Él mismo nos enseñe y obedezcamos sus mandamientos». Dios mismo será nuestro maestro. Él mismo dictará sentencia contra naciones y pueblos lejanos, y ellos convertirán sus espadas en herramientas de trabajo. Nunca más nación alguna volverá a pelear contra otra, ni se entrenará para la guerra. ¡Pueblos de la tierra, confíen en Dios!
(Francisco Cáceres, sj)