Texto bíblico
Evangelio
Mc 14, 3-10 Jesús y los suyos estaban en casa de un amigo que les había invitado a pasar la tarde juntos. Faltaban pocos días para la fiesta de Pascua en Jerusalén, y a Jesús se le notaba un poco distraído. Tal vez porque sabía que llegaban momentos duros. También estaba allí María, una de las amigas que más quería a Jesús, porque la había apoyado mucho cuando otros la despreciaban. Entonces María sacó con mucho cuidado un bote de perfume y, sin decir nada, se puso a lavarle los pies a Jesús con él. Estaba tan emocionada y agradecida que no podía contener las lágrimas. Pero algunos de los que había en la casa empezaron a criticarla por malgastar así un perfume tan caro. Decían que podría haber repartido a los pobres lo que costaba. Pero Jesús les dijo: «Dejadla en paz. Podéis ayudar a los pobres cuando queráis, pero a mí me queda poco tiempo con vosotros. Además, lo que acaba de hacer María se recordará siempre como un enorme gesto de amor».