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Oración diaria

Yo sé que estás aquí

Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

Fecha

Martes, 29 de septiembre

Tiempo

Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

Duración

14:59 min

Texto bíblico

Jn 1, 47-51

Dan 7, 9-10.13-14

Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros. Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.

Texto de apoyo

Soledades

No has llegado todavía
pero yo sé que estás aquí.
Nadie más podría retenerme
en estas paredes de silencio
expirando soledades.
Mi deseo de tu encuentro
sigue ahondando ausencia,
y cuando te muestres
seguirá tu presencia
encendiendo mi deseo.
En esta espera lenta
se afinan mis sentidos.
Un reflejo fugaz
es un mensajero de la luz,
y en el rumor más tenue
ya hierve toda la vida.
Al salir a los encuentros,
en toda ausencia humana
que deambula por las calles,
se paraliza por los golpes
o languidece en los rincones,
te percibiré mejor a ti
en mínimas señales,
pues no puedes brillar tanto
que ciegues mis sentidos.

(Benjamín González Buelta, SJ)

Música

Canciones en esta oración

  • Que se alegren tus entrañas

    Que se alegren tus entrañas

    Que se alegren tus entrañas · Ain Karem · A todos los pueblos

  • Angelus Domini

    Angelus Domini

    Angelus Domini · Stirps Lesse · Canto Gregoriano

  • Farewell

    Farewell

    Farewell · Peder B. Helland · Farewell

Guía

Cómo rezar con esta oración

  1. Disponte: Busca un lugar tranquilo, una postura cómoda. Respira lentamente unas cuantas veces. Recuerda que Dios te mira con amor.
  2. Escucha: Pulsa play y deja que las palabras y la música te guíen. No tengas prisa: si alguna frase te toca, puedes detenerla y quedarte ahí.
  3. Habla: Cuéntale a Jesús lo que has sentido. Lo que te alegra, lo que te duele, lo que te falta. Pídele lo que necesitas.
  4. Cierra: Termina con un padrenuestro, un avemaría, o simplemente con un gracias.