Texto bíblico
Evangelio
Mc 9, 9-24Le llevaron a un muchacho poseído de un espíritu y, en cuanto el espíritu lo vio, sacudió con violencia al muchacho, que cayó a tierra y se revolcaba echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: «¿Desde cuándo le sucede esto?» El padre contestó: «Desde niño. Y muchas veces incluso lo tira al agua o al fuego para acabar con él. Por eso, si puedes hacer algo, compadécete de nosotros y ayúdanos». Jesús le respondió: «¿Qué si puedo? Todo es posible para quien cree». Inmediatamente el padre del muchacho exclamó: «Creo; pero socorre mi falta de fe». Lc 11, 1 Una vez Jesús estaba en un lugar orando. Cuando terminó, uno de los discípulos le pidió: «Señor, enséñanos a orar como Juan enseñó a sus discípulos». Sab 7, 7-11 Supliqué y se me concedió la prudencia; invoqué y vino sobre mí el espíritu de sabiduría. La preferí a los cetros y a los tronos, y en comparación con ella tuve en nada la riqueza. No se puede comparar con la piedra más preciosa, porque todo el oro, junto a ella, es un poco de arena y la plata es como lodo en su presencia. La tuve en más que la salud y la belleza; la preferí a la luz, porque su resplandor nunca se apaga. Todos los bienes me vinieron con ella; sus manos me trajeron riquezas incontables.