Rezandovoy
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Oración especial

Dicen que estás vivo, pero cuesta creerlo

Tú me prometes que me ayudarás a alzar la cabeza

Tipo

Especial

Duración

15:00 min

Texto bíblico

Evangelio

Salmo 27

Escúchame, Señor, que te llamo, ten piedad, respóndeme. Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro». Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro. No rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio; no me deseches. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.

Texto de apoyo

Adaptación de Is 49, 8-15

En tiempo de gracia te respondo, en el día oportuno voy a auxiliarte. Yo te defiendo, y hago contigo una alianza para restañar las heridas, para darte una tierra en la que vivir. En tu vida quizás hay prisiones. Pero yo te llamo a la libertad. Sal. Hay a veces oscuridad en tu horizonte. Pero Yo te digo, ven a la luz. La luz soy yo. La vida es un camino. Yo seré tu guía, y podrás alimentarte, podrás protegerte de las inclemencias del tiempo, porque yo te conduzco. Te ayudaré a encontrar tu ruta a través de las dificultades. Haré más accesible el sendero. Y te irás encontrando con otras personas como tú, de todos los lugares, de todas las edades, de todas las tierras…
Alégrate, canta, sonríe, celebra la vida. Porque yo te consuelo y me compadezco de tus extravíos y tus momentos de desazón. A veces sentirás que no estoy. Pensarás que te falto, y podrás creer que te he abandonado. Pero, escúchame. ¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas? Pues incluso si ella se olvidara, yo te quiero más aún. Yo nunca, nunca te olvidaré.

(Rezandovoy)

Música

Canciones en esta oración

Guía

Cómo rezar con esta oración

  1. Disponte: Busca un lugar tranquilo, una postura cómoda. Respira lentamente unas cuantas veces. Recuerda que Dios te mira con amor.
  2. Escucha: Pulsa play y deja que las palabras y la música te guíen. No tengas prisa: si alguna frase te toca, puedes detenerla y quedarte ahí.
  3. Habla: Cuéntale a Jesús lo que has sentido. Lo que te alegra, lo que te duele, lo que te falta. Pídele lo que necesitas.
  4. Cierra: Termina con un padrenuestro, un avemaría, o simplemente con un gracias.