Rezandovoy
Dona

Oración especial

Mensajes del Resucitado

¿Es posible la esperanza?

Tipo

Especial

Duración

14:02 min

Texto bíblico

Evangelio

Mt 28, 1-10

Pasado el sábado, al despuntar el alba del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a examinar el sepulcro. De repente sobrevino un fuerte temblor: un ángel del Señor bajó del cielo, llegó e hizo rodar la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve. Los centinelas se echaron a temblar de miedo y quedaron como muertos. El ángel dijo a las mujeres: «Vosotras no temáis. Ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí; ha resucitado como había dicho. Acercaos a ver el lugar donde yacía. Después, id corriendo a anunciar a los discípulos que ha resucitado y que irá por delante a Galilea; allí lo veréis. Este es mi mensaje». Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro: impresionadas y llenas de alegría corrieron a anunciarlo a sus discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «Alegraos». Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo: «No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».

Texto de apoyo

Apariciones

Apareciste
cuando el alma
no tenía prisa
ni de llegar,
ni de crecer,
ni de morir.

Cuando te fuiste

el cuerpo
no hizo
balance
ni de ausencias,
ni de caricias,
ni de preguntas.

Y me dejaste
una sorpresa,
una certeza,
un corazón.

¡Nunca te fuiste!

(Benjamín G. Buelta, SJ)

Música

Canciones en esta oración

  • Agony in the garden

    Agony in the garden

    Agony in the garden · Stephen Petrunak · The promise fulfilled

  • Con la vuelta del sol

    Con la vuelta del sol

    Con la vuelta del sol · Colegio Mayor Kentenich · Quiero construirte una casa, Señor

Guía

Cómo rezar con esta oración

  1. Disponte: Busca un lugar tranquilo, una postura cómoda. Respira lentamente unas cuantas veces. Recuerda que Dios te mira con amor.
  2. Escucha: Pulsa play y deja que las palabras y la música te guíen. No tengas prisa: si alguna frase te toca, puedes detenerla y quedarte ahí.
  3. Habla: Cuéntale a Jesús lo que has sentido. Lo que te alegra, lo que te duele, lo que te falta. Pídele lo que necesitas.
  4. Cierra: Termina con un padrenuestro, un avemaría, o simplemente con un gracias.