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Oración especial

El nacimiento de una nueva vida

La vida surge, sigue, siempre

Tipo

Especial

Duración

14:56 min

Texto bíblico

Evangelio

Sal 139, 13-18

Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias porque me has plasmado portentosamente, porque son admirables tus obras: mi alma lo reconoce agradecida, no desconocías mis huesos. Cuando, en lo oculto, me iba formando, y entretejiendo en lo profundo de la tierra, tus ojos veían mi ser aún informe, todos mis días estaban escritos en tu libro, estaban calculados antes de que llegase el primero. ¡Qué incomparables encuentro tus designios, Dios mío, qué inmenso es su conjunto! Si me pongo a contarlos, son más que arena; si los doy por terminados, aún me quedas tú.

Texto de apoyo

En el nacimiento de una nueva vida

Te abres paso tras una pascua de dolor y de belleza, a los brazos de tu madre. Tu llanto rasga el velo del templo del espíritu, arropado en tu cuerpo diminuto, alumbrando un nuevo inicio de todas las cosas.
Deslumbrado por la luz buscas el calor y el abrazo. Y nosotros, apenas a ciegas, acogemos este misterio que sobrecoge y sobrepasa, en tu desarmada pequeñez. Y nuestra vida se hace, ahora, pesebre del amor incondicional, promesa de la humanidad, como el Dios de la ternura, nuestro pequeño Salvador.
Que seas siempre, Señor, el buen pastor de esta nueva vida. Bendícela, guárdala y muéstrale tu rostro. Líbrala del mal para que quede por siempre, así, en la palma de tu mano. Amén.


(Alvaro Vázquez)

Música

Canciones en esta oración

  • Union

    Union

    Union · Reza Manzoori · ReStrung

  • Sleeping on Clouds

    Sleeping on Clouds

    Sleeping on Clouds · Jerry Palmer · Soul Gardener

  • En los brazos de María

    En los brazos de María

    En los brazos de María · Antonio Mata · Ya no puedo callar

Guía

Cómo rezar con esta oración

  1. Disponte: Busca un lugar tranquilo, una postura cómoda. Respira lentamente unas cuantas veces. Recuerda que Dios te mira con amor.
  2. Escucha: Pulsa play y deja que las palabras y la música te guíen. No tengas prisa: si alguna frase te toca, puedes detenerla y quedarte ahí.
  3. Habla: Cuéntale a Jesús lo que has sentido. Lo que te alegra, lo que te duele, lo que te falta. Pídele lo que necesitas.
  4. Cierra: Termina con un padrenuestro, un avemaría, o simplemente con un gracias.