Texto bíblico
Evangelio
Sal 139Señor, Tú me sondeas y me conoces. Me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son conocidas. No ha llegado la palabra a mi lengua, y ya, Señor, te la sabes toda. Me estrechas detrás y delante, me cubres con tu palma. Si escalo el cielo, allí estás tú; si me acuesto en el abismo, allí te encuentro; si vuelo hasta el margen de la aurora, si emigro hasta el confín del mar, allí me alcanzará tu izquierda, me agarrará tu derecha. Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Cuando, en lo oculto, me iba formando, y entretejiendo en lo profundo de la tierra, todos mis días estaban escritos en tu libro.