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Oración especial

Mociones

Hoy ha llegado la salvación a esta casa...

Tipo

Especial

Duración

12:39 min

Texto bíblico

Evangelio

Lc 19, 1-10

Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad. En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura. Corriendo más adelante, se subió a una higuera para verlo, porque tenía que pasar por allí Jesús. Al llegar a aquel sitio, Jesús levantó los ojos y le dijo: «Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa». Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador». Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor: «Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más». Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».

Texto de apoyo

De la 'Autobiografía' de san Ignacio

«Entonces descubrí en mí esta diferencia: que cuando pensaba en las cosas del mundo, me deleitaba mucho; pero luego me cansaba y lo dejaba, hallándome al final seco y descontento. Mas cuando pensaba en ir a Jerusalén descalzo, comiendo solo hierbas, y haciendo todos los sacrificios que veía hacer a los santos… En esos momentos no solo me sentía consolado, sino que pasado un tiempo seguía contento y alegre».

Texto de apoyo

Resonancia ignaciana

«En toda buena elección, en cuanto depende de nuestra parte, el ojo de nuestra intención debe ser simple, solamente mirando para lo que soy criado, es a saber, para alabanza de Dios nuestro Señor y salvación de mi ánima; y así cualquier cosa que yo eligiere, debe orientarse al fin para el que soy criado […] Así ninguna cosa debe moverme a tomar tales medios o a privarme de ellos, sino sólo el servicio y alabanza de Dios nuestro Señor y [la] salud eterna de mi ánima».

(EE, 169)

Música

Canciones en esta oración

Guía

Cómo rezar con esta oración

  1. Disponte: Busca un lugar tranquilo, una postura cómoda. Respira lentamente unas cuantas veces. Recuerda que Dios te mira con amor.
  2. Escucha: Pulsa play y deja que las palabras y la música te guíen. No tengas prisa: si alguna frase te toca, puedes detenerla y quedarte ahí.
  3. Habla: Cuéntale a Jesús lo que has sentido. Lo que te alegra, lo que te duele, lo que te falta. Pídele lo que necesitas.
  4. Cierra: Termina con un padrenuestro, un avemaría, o simplemente con un gracias.