Rezandovoy
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Oración especial

Consolación

Alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición…

Tipo

Especial

Duración

10:51 min

Texto bíblico

Evangelio

Mc 6, 32-43

Jesús y sus discípulos se fueron en barca a solas a un lugar desierto. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas. Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer». Él les replicó: «Dadles vosotros de comer». Ellos le preguntaron: «¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?». Él les dijo: «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver». Cuando lo averiguaron le dijeron: «Cinco, y dos peces». Él les mandó que la gente se recostara sobre la hierba verde en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de cien y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces. Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces.

Texto de apoyo

De la 'Autobiografía' de san Ignacio

«Y al mirar el cielo y las estrellas, lo cual hago muchas veces y durante largo tiempo, encuentro una gran consolación, porque con ello siento en mí una gran fuerza para servir a nuestro Señor».

Texto de apoyo

Resonancia ignaciana

Te propongo… «Mirar cómo todos los bienes y dones descienden de arriba. Así ocurre con la justicia, la bondad, la piedad, la misericordia, [etc.], así como del sol descienden los rayos, de la fuente las aguas, [etc.]»

(EE, 237)

Guía

Cómo rezar con esta oración

  1. Disponte: Busca un lugar tranquilo, una postura cómoda. Respira lentamente unas cuantas veces. Recuerda que Dios te mira con amor.
  2. Escucha: Pulsa play y deja que las palabras y la música te guíen. No tengas prisa: si alguna frase te toca, puedes detenerla y quedarte ahí.
  3. Habla: Cuéntale a Jesús lo que has sentido. Lo que te alegra, lo que te duele, lo que te falta. Pídele lo que necesitas.
  4. Cierra: Termina con un padrenuestro, un avemaría, o simplemente con un gracias.